Enclavada en un exuberante paisaje tropical, Tailandia es un escenario de profundos contrastes culturales para el visitante.Este país budista, que está atravesando un dinámico proceso de industrialización, tiene un riquísimo patrimonio y dispone de importantes recursos naturales. Animada y tranquila, llena de color y sutil a un tiempo,Tailandia es siempre irresistible.
Camboya, estado sucesor del poderoso imperio jemer -que gobernó gran parte del territorio que en la actualidad ocupan Vietnam, Laos y Tailandia-, presume de una gran riqueza cultural, una bella capital colonial francesa, algo deteriorada, y un imponente paisaje natural. El país disfruta de una reciente pero relativamente estable paz, y poco a poco está atrayendo el turismo, que en la actualidad se decanta por la vecina Vietnam. No obstante, el panorama no resulta tan alentador como pudiera parecer, a causa de la existencia de minas terrestres y actos de bandolerismo que se suceden en las zonas más remotas. En la actualidad, las rutas más transitadas parecen ser las mejores para visitar.
Las islas del archipiélago indonesio, verdaderas esmeraldas flotantes, durante siglos han atraído a gente muy variada. Comerciantes chinos e indios, colonizadores europeos, misioneros proselitistas, aventureros intrépidos, empresas mineras y el turismo de masas, todos ellos, en un momento u otro, se han sentido atrapados por las brisas de sándalo y especias, su forma de vida Bali Hai y sus magníficas playas, montañas y volcanes
De las tres antiguas colonias francesas de Indochina, Laos es la menos desarrollada y más enigmática. Una sucesión de dominación colonial, conflictos armados internos y socialismo dogmático provocó que en los años setenta el país se hundiera y casi el 10% de su población emigrara. En la actualidad, tras permanecer aislado del resto del mundo durante casi década y media, este país, sin acceso al mar y escasamente poblado, disfruta de un período de paz: sus estructuras económicas y políticas se estabilizan poco a poco y ha empezado la afluencia de visitantes.
Myanmar no es, ni mucho menos, uno de los países más fáciles o cómodos para visitar en Asia, pero ofrece maravillosos paisajes y su gente es increíblemente amistosa; además, una visita permite ser testigo del funcionamiento de un régimen grotesco, inepto y orwelliano que mantiene a esta nación aislada del resto del mundo.
Comprender la historia vietnamita es necesario para llegar a conocer a su civilización ánica y a su población altamente cultivada. La mayoría de sus visitantes quedan maravillados ante la belleza sublime de su marco natural: el delta del río Rojo, en el Norte, el meridional delta del Mekong y la mayor parte de la línea costera jalonada por una marquetería de frondosos arrozales que cultivan mujeres con sombreros cónicos.